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ALEJANDRO
Reinaldo Cedeño Pineda CUBA
Su nombre era pavor desde los Balcanes hasta el valle del Indo
Alejandro de Macedonia
sucesor de Filipo
conquistador de Tiro y de Fenicia
hijo de Zeus
que hizo huir por los desiertos los carros de Darío rey de Persia
Alejandro domador de caballos héroe de Queronea
su espada desató el nudo de Gordión
sus jinetes ensartaron el continente en una pica
pero algunos olvidaban que Alexandros fue pupilo de Aristóteles
que todas las noches colocaba la Ilíada debajo de su lecho
que en Troya puso guirnaldas a la estatua de Aquiles
mientras el comandante Hefestión besaba el mármol de Patroclo
Alejandro con la corona doble roja y blanca la cola de chacal
El klaft de los faraones cubriendo su cabeza
Alejandro elegido de Ra en el oasis de Siwa
Amado de Amón
su nombre en las piedras de los templos
Alejandro El Supremo que desposó a Roxana de Bactriana
y cruzó el Tigris con su barca para levantar el velo a la novia de Babilonia
mientras Bagoas el eunuco de la corte se inclinaba detrás de las cortinas
Alejandro Magno con su casco beocio y su coraza
también vestía la túnica plateada de Atenea
y todos se hincaban ante su dios viviente
Alejandro conquistador de Atenas y Tesalia
Hegemón de toda Grecia
Hijo de Olimpia la princesa de Epiro
A los veinte años las ondas de su pelo eran como las olas del Egeo
La gloria cambiaba de color sus ojos grises
Lisipo el escultor le hizo una efigie de Apolo
Apeles el pintor escoge a Alejandro Bicorne
con sus dos cuernos de carnero y dos mechones rubios saliéndole del yelmo
Alejandro el ebrio clava su lanza en el pecho de Clito su salvador
Alejandro el sobrio golpea las paredes
y sale a conquistar el mundo para vengarle
mientras los conjurados acechan su espalda de guerrero
Alejandro el amante
se abraza por dos días al cuerpo inerte de su amante Hefestión
manda a cortar las crines a todos los caballos
llora su propia muerte
lejos de los Balcanes y del Indo
Alejandro fundador de ciudades
Alejandro Magno
Alejandro de Macedonia está yaciendo en Babilonia a los treinta y tres años
Nadie puede creer que un dios se va a morir…
Reinaldo Cedeño Pineda CUBA
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